En ambos casos, al igual que las sábanas, se requieren telas de gran calidad, que lleven en medio un relleno de fibra laminada, el cual absorbe cualquier líquido que se derrame. El protector debe tener cuatro resortes, uno en cada esquina de la prenda, llamados “tirantes” que abrazan al colchón para que no se mueva mientras el huésped descansa en la cama.
El protector puede ser capitoneado o ahulado. El primero está compuesto 50% de algodón y 50% de poliéster, relleno de fibra laminada que absorbe los líquidos que se derraman. El protector ahulado tiene en la parte superior una capa de toalla 100% algodón y por debajo hule, lo que impide -a diferencia del capitoneado- el traspaso de cualquier líquido con un 100% de efectividad.