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¿Qué es una almohada?
De acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, una almohada es un colchón pequeño que sirve para reclinar sobre él la cabeza en la cama.
En inglés, pillow (almohada), viene del latín pulvinus, que quiere decir amortiguar. O sea que una almohada sirve para amortiguar.
En español, almohada, proviene del árabe que se hablaba en Andalucía mujada, el cual a su vez proviene del árabe clásico mijadda: cojín. La raíz de estas palabras es jadd, que significa lado o mejilla. Esto quiere decir que se relaciona con el hecho de apoyar la mejilla o descansar de lado.
Más allá de los diccionarios, lo que todos entendemos por almohada, es ese pequeño colchón en el que apoyamos la cabeza para poder dormir confortablemente.
Historia de las almohadas
Las almohadas más antiguas de que se tenga registro datan de hace 9,000 años. Fueron usadas en la cuna de la civilización, Mesopotamia, en el lugar en que se encuentra actualmente Iraq. Sin embargo, estas almohadas difícilmente caen bajo nuestra definición actual, pues no amortiguaban. Estaban hechas generalmente de piedra. Estas antiguas almohadas de piedra las encontramos nuevamente en Egipto, Quizá las usaban para protegerse de bichos que podían entrar en contacto al estar durmiendo con la boca, la nariz o las orejas. Se cree, sin embargo, que algunos egipcios con mayor posición social ya usaban almohadas suaves y acolchonadas. Es difícil saber con seguridad el porqué de estas almohadas duras, pero no fueron ellos los únicos que las usaron.
Los antiguos chinos llevaron al límite de la perfección las almohadas duras. Ellos usaban almohadas hechas de diferentes materiales, como la piedra o la madera, pero siempre artísticamente decoradas. Las culturas asiáticas creían que las almohadas suaves robaban energía del cuerpo mientras se dormía. Esta era la razón por la que desarrollaron almohadas duras tan elaboradas. Para el siglo VI D.C. empezaron a hacer almohadas de céramica, extremadamente bellas, aunque para nuestro gusto, poco confortables. Las geishas japonesas usaban almohadas similares para sostener su cuello, de tal manera que no estropease su peinado. Era tan importante lucir siempre un bonito peinado, que no querían perderlo al dormir.
Posteriormente, los japoneses abandonaron las almohadas duras, y empezaron a usar almohadas hechas de cáscara de alforfón (variedad de trigo). Esta planta sirve muy bien para hacer almohadas, pues toma la forma de la cabeza y el cuello, ofreciendo un muy buen soporte a esta parte del cuerpo.
Pero no todos en la antigüedad prefirieron las almohadas duras. Los griegos y los romanos usaban almohadas mucho más parecidas a las que usamos hoy día. Estas almohadas estaban hechas de tela rellena de plumas, pequeñas cañitas o paja. Frecuentemente estaban bordadas. Los maestros artesanos que se dedicaban a hacer almohadas gozaron de gran prestigio en esta época.
Después, como muchas otras cosas, las almohadas casi desaparecieron durante la Edad Media. La mayoría de la gente no usaba almohada. Se dice que cuando Enrique VIII reinó en Inglaterra (de 1509 a 1547), prohibió el uso de las almohadas para todos, exceptuando a las mujeres embarazadas. La mayoría de los hombres ni siquiera estaban interesados en usar almohadas, ya que era considerado un símbolo de debilidad.
Finalmente llegamos al siglo XIX, y con él, la Revolución Industrial. La industria que primero sintió los efectos de esta Revolución Industrial, fue la industria textil. Y, de repente, las almohadas empezaron a producirse en masa, y todo el mundo podía tener una bajo su cabeza al dormir. Se convirtieron no solo en un artículo funcional, que ayudaba a dormir más cómodamente, sino también en artículos meramente decorativos para camas, sofás y sillones. Y, desde entonces, las almohadas han sido nuestras inseparables compañeras en la cama a la hora de dormir...
Pasamos la tercera parte de nuestra vida en nuestra cama, con nuestra almohada como compañera. Esto por si solo la hace muy importante. Un buen día siempre comienza con un buen descanso por la noche. Y una almohada adecuada puede ayudar mucho.
Así es que veamos ahora la función de las almohadas...
Básicamente las almohadas tienen dos funciones. La primera es mantener la columna vertebral recta, o en posición neutral. Para lograr esto, la almohada llena el hueco que existe entre nuestra cabeza y nuestro hombro. Pero como no todos dormimos en la misma posición, ni tenemos las mismas dimensiones corporales, ya vamos intuyendo que cada persona necesita un tipo diferente de almohadas. La segunda función es ayudarnos a dormir confortablemente, logrando conciliar un sueño tranquilo y placentero.
Profundicemos en la primera función. Mantener recta o en posición neutral nuestra columna vertebral mientras dormimos. No hay que tomar esto a la ligera. El dormir con la almohada incorrecta puede provocar dolor de cabeza, molestias en el cuello, hombros y espalda. Puede incluso adormecer los brazos y provocar grandes incomodidades. Para gente con problemas de cuello o espalda, la almohada incorrecta puede incluso agravar los síntomas.
Una vez sabiendo esto, ¿cómo escoger la almohada correcta?
El principal criterio para elegir la altura de una almohada, que es la que nos permitirá mantener la columna vertebral recta o en posición neutral, es nuestra posición al dormir.
• Si duerme boca arriba la almohada debe ser baja, o sea, de soporte extra suave.
• Si se mueve uno mucho al dormir, la altura de la almohada debe ser media, o de soporte suave.
• Si al dormir lo hace uno boca arriba y de costado, la altura de la almohada debe ser media, o de soporte suave.
• Si solo se duerme de costado, la altura de la almohada debe ser alta, o de soporte firme.
• Si se duerme boca abajo, la almohada debe tener la menor altura posible, o soporte extra suave.
¿Cómo probar la almohada antes de comprarla?
Una vez que has definido cuál es tu forma de dormir, y hayas visto algunas almohadas con la altura o soporte adecuado, trata de probarlas en la tienda, de preferencia sobre un colchón parecido al que utilizas normalmente (que no te de pena pedir permiso para acostarte un momento). El criterio para elegir es muy sencillo: aquella con la que te sientas más cómoda. Al ser las almohadas relativamente baratas, no dejes que el precio sea el factor determinante. Recuerda qué pasarás una tercera parte de tu vida en ella, y todos los beneficios que tendrás al escoger una buena almohada.
¿Influye el precio en la calidad de la almohada?
Primero veamos cómo están construidas las almohadas. Una almohada es básicamente una funda de tela cosida, rellena de algún material que proporcione forma soporte y comodidad al durmiente.
Así, el precio de la almohada estará determinado por 3 factores:
• La tela de la cual está confeccionada la funda.
• La cantidad y calidad del relleno.
• La calidad de las costuras.
Funda de la almohada
La funda tiene como función primordial evitar que se salga el relleno de la almohada, así como el que penetren impurezas dentro del relleno. Aun cuando generalmente usaremos una funda adicional, es importante que la calidad de la funda de la almohada garantice suavidad, durabilidad e higiene. La suavidad de la funda, así como su duración y su capacidad de permitir una adecuada ventilación dependen de la cantidad de material utilizado para hacer la tela de la misma. La tela puede ser de fibras sintéticas, fibras naturales como el algodón o una combinación de ambas. Los precios variarán según el número de hilos de la tela con la que se confecciona la funda.
Tipos de funda:
• 100% poliéster.
• 50% poliéster / 50% algodón.
• 100% algodón.
El relleno de las almohadas
La función del relleno es proveer el soporte y comodidad necesarios para poder dormir bien. Por eso es importante tanto la calidad como la cantidad del relleno. Hoy día, dados los avances tecnológicos, existen muchos tipos de relleno, tanto naturales como sintéticos, cada uno con características especiales.
Almohadas con relleno natural:
• Pluma - Firmeza muy baja, por lo cual serán muy cómodas para dormir boca abajo, pero no para dormir de lado ni boca arriba. Tienden a conservar mucho calor, por lo que pueden incomodar al dormir. La espina de la pluma puede traspasar la funda, provocando incomodidades. Al ser 100% natural, puede provocar alergias. Muy difíciles de lavar, por lo que no está garantizada la higiene. Duran mucho, pero por lo mismo, acumulan muchos microbios e impurezas.
• Plumón (goose down) - El plumón no es pluma. Es el aislante acojinado que ayuda a patos y gansos a conservar el calor. Al igual que las plumas, no es muy firme, por lo que solo serán cómodos si se duerme boca abajo. Puede provocar alergias. Duran mucho. Las almohadas rellenas de plumón tienden a ser de muy alta calidad y muy caras. Muy difíciles de lavar.
• Algodón / Lana - Son hipo alergénicas, y resisten el moho y los ácaros del polvo. Pero son excesivamente firmes, por lo cual resultan incómodas. Tienden a deformarse con el paso del tiempo. Conservan mucho el calor. Muy difíciles de lavar.
• Látex - Tienden a adaptarse muy bien a la cabeza y al cuello. Son hipo alergénicas. Permiten una buena transpiración. Tienden a ser muy caras y difíciles de hallar.
Almohadas con relleno sintético:
Dado el desarrollo tecnológico imperante en la actualidad, hoy contamos con rellenos sintéticos que ofrecen muchas ventajas al consumidor a precios muy accesibles. Ya no es necesario invertir tanto en una almohada para gozar de todos sus beneficios funcionales. A continuación describimos los principales rellenos sintéticos que se pueden encontrar en el mercado:
• Poliéster - La mayoría de las almohadas con relleno sintético están hechas de fibra de poliéster. El poliéster es muy económico y proporciona un buen relleno en general. Al ser una fibra sintética, conserva mucho el calor, pudiendo causar incomodidades al dormir. Es hipo alergénico natural. El largo de la fibra común de poliéster determinará si la almohada tiende deformarse con el tiempo y a hacerse nudos, lo cual puede resultar contraproducente, ya que evitará que descansemos adecuadamente con la espalda recta. Una fibra larga se hará nudos, mientras una fibra corta evitará que se forman estos nudos (sistema antilump).Una fibra corta, de 3,2 mm logra evitar las deformaciones y los nudos. Todas las almohadas rellenas de poliéster son hipo alergénicas y fácilmente lavables.
• Poliéster siliconado - A la misma fibra de poliéster se le agrega una capa de silicona, lo que producirá una sensación extra suave, satinada. De esta manera se logra que la fibra sintética sea tan o más suave que las fibras naturales. Son hipo alergénicas y fácilmente lavables.
• Poliéster hueco - Las fibras de poliéster están huecas, como diminutos popotes o pajillas. Esto permite la circulación de aire todo el tiempo, lo que mantiene la frescura y comodidad de las almohadas rellenas con este material. Son hipo alergénicas y fácilmente lavables.
• Poliéster conjugado - Las fibras de poliéster se conforman con una estructura helicoidal, o de resorte. Esto permite que nos proporcionen un muy buen soporte al dormir, y recuperen su forma más fácilmente. Son hipo alergénicas y fácilmente lavables.
• Micro esferas - En lugar de tener una estructura helicoidal, las fibras de poliéster se conforman como micro esferas. Esto les permite adaptarse mejor a la forma de cabeza y el cuello. Son un extraordinario sustituto del plumón de ganso (goose down), a un precio mucho más económico. Son hipo alergénicas y fácilmente lavables.
• Viscolátex o Memory Foam (espuma con memoria) - El soporte y la calidad dependen de la densidad de la espuma utilizada. Suelen ser muy firmes, y por tanto, una buena opción para la gente que duerme de lado.
Duración y cuidados de las almohadas:
Se recomienda cambiar las almohadas cada 12 meses. Después de este tiempo, es normal que cualquier almohada haya almacenado polvo, ácaros, residuos de piel, sudor, etc. Después de 18 meses se estima que la mitad del peso de la almohada está determinado por todas estas impurezas. En este momento, no hay nada que pensar. Es el momento de cambiar de almohada.
La mejor recomendación es lavar semanalmente las fundas, y, si es posible, lavar la almohada una vez cada dos meses.
La ropa de cama está en contacto con nosotros al menos un tercio de nuestra vida, así es que hacer una buena elección y cuidar de ella con mimo es una tarea indispensable para garantizar un sueño saludable.
Muchas dermatitis y alergias se producen o se agudizan precisamente por una mala selección o cuidado de la ropa de cama. Esa es la razón por lo que lavar la ropa de cama con esmero garantiza un sueño satisfactorio y una mejor salud en personas sensibles.
Para elegir bien la ropa de cama tienes que conocer al menos tres tipos de tejidos para sábanas (también fundas nórdicas).
Sábanas de algodón: la elección de calidad
Si envidias el tacto de las sábanas de los buenos hoteles, suaves pero almidonadas, casi “crujientes”, entonces decántate por sábanas de algodón de buena calidad, como las de algodón egipcio o percal. Es la mejor elección en ropa de cama, y duran mucho tiempo en perfectas condiciones, por lo que compensa la inversión. Son sábanas agradables, que transpiran y de excelente tacto. La ropa de cama de algodón peinado tiene propiedades hipo alergénicas, ya que en su fabricación se han eliminado las impurezas. En contrapartida, se arrugan un poco.
Sábanas con mezcla: no se arrugan
Se trata de sábanas que mezclan algodón con poliéster. Su ventaja es que no se arrugan, ni encogen. Pero el tacto es menos agradable y son menos frescas que las de algodón. Resisten peor los lavados en caliente, y a veces se llenan de bolitas.
Sábanas de lino
Se trata de una tela mucho más resistente que el algodón, no amarillenta con el tiempo y con cada lavado se vuelve todavía más suave. Este tipo de sábanas son un gran conductor del calor debido a su estructura compacta y lisa de sus fibras, por eso son ideales para el verano. Se lavan igual que las de algodón. El único inconveniente es que se arrugan más que las demás, pero con una plancha puesta al máximo de calor y con la ayuda del vapor de la misma, la sábana se alisará sin ningún problema.
El cuidado de la ropa de cama no requiere sacrificios especiales, pero conviene conocer esto:
1. Lava antes del primer uso para eliminar restos de sustancias químicas de la fabricación. El algodón de calidad encoge poco y sólo en el primer lavado, y de hecho, ya viene calculada la merma (+/- 3%). El de peor calidad puede encoger hasta un 12%.
2. Los ácaros anidan en los colchones y en la ropa de cama. Aspira el colchón y ponle una funda con cremallera. Pon funda también a las almohadas. Es conveniente lavar las fundas una vez al mes.
3. Cambia la ropa de cama al menos una vez a la semana.
4. En cuanto a la temperatura del lavado, sigue las indicaciones de la etiqueta. Puedes prescindir del suavizante. Si tu zona es de agua dura (combina mal con el detergente), echa más producto y lava a 40ºC.
5. Si añades media taza de bicarbonato al detergente de la lavadora, desodorizarás las sábanas, darás luminosidad a los colores y blanquearás las sábanas que amarillean.
6. Seca al sol siempre que puedas. Es el mejor desinfectante y blanqueador.
En los últimos años, la cuenta de hilos ha ganado influencia en nuestras compras de sábanas. De acuerdo con el Monitor de Estilos de Vida (Lifestyle Monitor TM) de Cotton Incorporated, el 29% de los consumidores que respondieron a una encuesta en 2001 dijeron que la cuenta de hilos es el factor más influyente en sus compras de sábanas. La cifra subió a 34% en 2005. Irónicamente, a menudo no se entiende bien el rol de la cuenta de hilos en cuán confortables son las sábanas y cómo se sienten al tacto. Con este artículo intentaremos aclarar el misterio de la cuenta de hilos y para ofrecer algunos consejos para la compra de sábanas.
Hablando técnicamente, la cuenta de hilos es el número de hilos, tanto verticales como horizontales, que hay en una pulgada cuadrada (2.5 x 2.5 cms.) de tela.
Lo que muchos consumidores no saben es que la cuenta de hilos es afectada por numerosos factores, incluyendo el plegado y el grosor de las hebras usadas. El plegado se refiere a cuántas hebras están entrelazadas para formar un hilo. El plegado simple, por ejemplo, usa las hebras por sí solas, mientras el plegado doble está formado por dos hebras entrelazadas. Y allí nace la confusión: ¿Debe contarse un hilo de dos hebras como uno solo, o como dos? O, más prácticamente, esas sábanas de 600 hilos ¿son en verdad 600 hebras de plegado simple por pulgada, o 300 hilos de plegado doble por pulgada?
¿Entonces hay que basarse en los números?
En una palabra, ¡no! Los números no importan - al menos por sí solos. Otro elemento crucial en la calidad de una sábana es el grosor de los hilos que se han usado. Cuando se usan hilos más finos, muchos más caben en una pulgada cuadrada, los hilos más finos crean generalmente telas más suaves, y esa es parte de la razón por que una cuenta alta de hilos es considerada más deseable. Los hilos finos crean una tela más delicada. Las sábanas hechas de hilos de plegado doble son más fuertes y más durables, pero usualmente más pesadas.
Aún cuando la mayoría de los consumidores comienzan por mirar la cuenta de hilos cuando compran sábanas, hay otros factores que considerar. Lo que quisieramos enfatizar es que la cuenta de hilos no debe ser el único barómetro para comprar sábanas. Esta cuenta no indica por sí sola todos los factores que hacen el producto final. Por ejemplo, cómo ha sido procesado el algodón puede ser un factor mucho más influyente en cómo se sienten las sábanas que la cuenta de hilos, al igual que el proceso de terminación de la tela.
Otro factor clave es el tejido. Algunos de los tejidos más comunes para sábanas son:
Percala: un tejido denso. Tejido simple, tela hilada hecha de algodón cardado y peinado. Las sábanas de percala son las más finas. La alta cuenta de hilos da a la tela una sensación de seda.
Franela: una tela hilada suave de peso medio, simple o asargada, usualmente hecha con un algodón con una terminación afelpada en uno o ambos lados. Esta superficie realzada da a la tela una apariencia algodonada y la hace sentir suave y acogedora. Excelente para mantenerse cálido durante los fríos meses invernales.
Jersey: una tela tejida de puntada simple. La tela es tejida por los métodos circular, de platina o de urdimbre. Muy elástica, con buenas condiciones para cortinajes.
Satin: un tejido que tiene más superficie de hebra en el anverso de la tela que otros tejidos básicos, y ofrece una superficie suave y lustrosa.
Después de todo, las mejores sábanas que puede comprar son las que Ud. cree que lucirán mejor en su dormitorio, y que siente confortables cuando tocan su piel, no puedo insistir demasiado en el valor de realmente tocar las sábanas antes de comprarlas. En estos días, la mayoría de los mejores distribuidores ofrecen muestras en la tienda justamente para eso.
Hay un hecho que se mantiene vigente, los estudios de consumo indican que la mayoría de los compradores quieren sábanas de un 100% algodón. La naturaleza ha dado al algodón atributos que lo hacen más blando, más suave y más confortable. Además, respira, de modo que las sábanas no se sienten jamás pegajosas contra su cuerpo.
Las sábanas de algodón proveen confort todo el año. Sus fibras entregan refrescante confort en el verano y una capa de aire cálido en el invierno. El consumidor puede estar seguro de comprar sábanas 100% algodón simplemente buscando productos que llevan el sello distintivo del algodón.